Día 14. Ayuno de 21 Días.

Escuchando la voz del Espíritu

El libro de los Hechos 13:1-3 cita la ocasión cuando el Espíritu Santo guía a los líderes de la iglesia de Antioquia a que separen a Pablo y Bernabé para la obra del ministerio.

Hechos 13: 1-3

Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo Ministrando estos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Fíjese que  mientras estos hermanos en la fe buscaban a Dios en oración y AYUNO, El  les habló indicando que Pablo y Bernabé debían salir a predicar el evangelio.  Después de haber recibido el mensaje de Dios, los líderes de la iglesia de Antioquia volvieron ayunar y fueron dirigidos a enviar a estos dos hombres al campo de la evangelización.

La connotación  aquí es que somos más susceptibles a escuchar la voz y revelación de Dios para nuestras vidas cuando estamos ayunando y orando.

 

Al abstenernos de comida para centrarnos en Dios podemos escuchar  más claro lo que Dios tiene destinado para nosotros… el trabajo al que hemos sido llamado.

 

Todos los que son separados por el Señor son separados para trabajar pues Dios no se complace con  personas holgazanas sino diligentes.

Estos hermanos Bernabé y Saulo (Pablo) iniciaron su ministerio y fueron eficaces y eficientes porque sus vidas fueron conducidas bajo la guianza del Espíritu Santo. Este le revelaba lo que Dios quería de ellos.  ¿No le gustaría a usted  escuchar al  Espíritu decir? : “Sepárame a ____________________para un trabajo especifico. Escriba su nombre aquí

Claro que sí, a todos nos gustaría.

 

Oración: Padre amado y querido, te alabo porque formidables son tus obras. Gracias por todas las bendiciones que  a diario recibo por tu gracia  y favor inmerecido. En estos días de ayuno y oración  permíteme escuchar tu voz y entender la encomienda que tienes para mí. Ayúdame a ser eficaz  en el llamado que ya de antemano has separado para mí. Bendíceme Señor. Amén.